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Una Vuelta Pedestre de otra época: Mariano Haro, Carlos Pérez y el joven Carlos Lopes

La carrera de este domingo trae a la memoria del aficionado al atletismo aquella mítica de los años 60 que atraía a estrellas del panorama nacional e internacional

Salida de la Vuelta Pedestre del año pasado / FOTO: Orycronsport
Adrián A. García | 20 noviembre, 2019

Este domingo se celebra una nueva edición de la Vuelta Pedestre a Salamanca. Con el ‘boom’ de las carreras populares en los últimos tiempos, esta prueba puede ser considerada una más por el gran público, pero no lo es para los amantes del atletismo de nuestra ciudad.

Hace siete años, el Caja Rural Atlético Salamanca recuperó para la causa una carrera que en el siglo pasado era uno de los eventos deportivos más importantes para el aficionado charro.

Es posible que algunos estudiosos apunten que la primera Vuelta Pedestre como tal se disputó a finales de 1920, pero aquella prueba estaba organizada por ‘El Adelanto de Salamanca‘ dentro de unas jornadas de promoción de la actividad física –también hubo carrera ciclista– y no tenía un carácter oficial como la de mediados de siglo. No obstante, cabe destacar, por ejemplo, el podio compuesto por Laureano García, Juan Castañón y Ángel Lozano en la carrera del 27 de febrero de 1928.

Viajando en el tiempo hasta 1959, encontramos la que para Carlos Gil Pérez fue “la más impresionante, la de desarrollo más cuidado y la de más fervor popular de cuantas en circuito urbano han tenido lugar en Salamanca”, como así describe en las páginas del desaparecido periódico local. Con salida y llegada en la Plaza del Caudillo, en la Gran Vía, Antonio González y el junior José María del Brío disputaron un bonito mano a mano que se decantó del lado del primero.

En el año 1960 la carrera se aplazó por la cercanía de los campeonatos provinciales y nacionales de campo a través y en 1961, Jesús Hurtado, del Real Madrid, se impuso por cuatro segundos a Luis Vargas, del Valladolid. Más rezagado llegó el salmantino Atilano Amigo, que completó el podio y colaboró a que el conjunto local se llevara la victoria por equipos. El nivel comenzó a subir y el nombre de la Vuelta Pedestre empezó a extenderse por la geografía nacional y la vecina Portugal. José Molins ganó en 1962 y fue escoltado en el cajón por el luso Manuel Faria y el subcampeón del año anterior, Luis Vargas.

1963 fue el año del dominio barcelonés. Los dos miembros del conjunto catalán, Tomás Barris y Arizmendi, fueron los primeros en cruzar la línea de meta separados por apenas dos segundos. El portugués Marqués llegó en tercera posición.

El verdadero despegue en 1964

La Vuelta Pedestre alcanzó otra dimensión a partir de 1964. En esa edición, Mariano Haro fue el primero de los 52 atletas y contribuyó a elevar el pedigrí de la prueba, ya que fue uno de los deportistas más aclamados de su época. El palentino de Becerril de Campos fue subcampeón del mundo de cross en 1973 y 1974, participó en tres ediciones de los Juegos Olímpicos –México 68, Munich 72, donde llegó a ser cuarto en los 10.000 metros, y Montreal 76–, fue once veces campeón de España de cross, quince veces campeón de España en pruebas de pista, tiene un Campeonato de España de Gran Fondo y fue el primer español en bajar de los 30 minutos en los 10.000 metros. Casi nada.

Para desgracia de Haro, su palmarés no fue en aumento por la presencia en la carretera de Carlos Pérez, el gran nombre propio de la prueba salmantina. El atleta vigués, campeón de España de Gran Fondo en 1966, 1968 y 1969, de maratón entre 1966 y 1970, una vez de los 5.000 metros, cuatro de los 10.000, dos de campo a través y con tres Juegos Olímpicos –Roma 60, México 68 y Munich 72– a sus espaldas, fue el triunfador en las ediciones de 1965, 1967, 1968 y 1969.

Tal vez la carrera más emocionante y más recordada sea la de 1965. Pérez y Haro protagonizaron un espectacular mano a mano desde la salida que sólo se resolvió en el sprint final de la Gran Vía. Según los tiempos oficiales de aquella época, el atleta de Vigo se llevó la victoria por un segundo. La hegemonía de Carlos Pérez durante la segunda parte de la década de 1960 sólo fue cortada con su ausencia en 1966 y el triunfo de Álvarez Salgado.

En 1967, un atleta de otra galaxia aterrizó en la vuelta. Se trataba de Carlos Lopes, un joven portugués que apuntaba maneras enrolado en las filas del Sporting de Lisboa. Sexto en 1967 y cuarto en 1969, su nombre resonó con fuerza años más tarde cuando se colgó el oro en la prueba de 10.000 metros en Los Ángeles 84 y se convirtió en plusmarquista mundial de maratón en 1985.

Haro, Pérez y Lopes fueron los tres grandes nombres de aquella Vuelta Pedestre que hace siete años quiso recuperar para la ciudad el Caja Rural Atlético Salamanca, una carrera de otra época.

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