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Dani Herranz, toda una vida al rojo

El capitán del Navega de Regional Aficionados se despidió el domingo después de 19 años en el club

Dani besa el escudo del Navega durante el pasillo de sus compañeros
Adrián A. García | 6 febrero, 2020

El derbi de Regional Aficionados del pasado domingo fue muy especial para el Navega. Su capitán, Dani Herranz, se despedía después de 19 años portando la elástica escolar y tras el partido frente al Ribert y aún en el césped del Reina Sofía, sus compañeros le tributaron un sentido homenaje: foto de familia, manteo y pasillo final.

Con los aplausos de los compañeros, el zaguero no pudo contener las lágrimas. “El domingo fue un día difícil, pero bonito. Te das cuenta de la gente que te aprecia dentro del club, gente que te quiere y es muy gratificante. Me considero una persona muy transparente y para estas cosas soy sensible”, explica.

El lunes anterior se lo comunicó al vestuario y desde entonces reconoce que la semana se le hizo “rara, complicada y durilla”. Recién cumplidos los 27 años y tras 19 en el club, los recuerdos inevitablemente se suceden en estos días.

A su mente acuden imágenes buenas, como las de los ascensos, y no tan buenas, como los descensos de Regional a Provincial Aficionados y de Liga Nacional a Regional Juvenil o la lesión de rodilla que le tuvo bastante tiempo parado.

Y todo ello siempre vestido con el rojo del Navega, al que llegó en benjamín de primer año. “Todo lo que puedo tener de buena persona es por estar en este club. He pasado aquí la mayor parte de mi vida, te aporta muchos valores que te acaban formando como persona y es lo que me quedo. Futbolista no voy a ser, pero persona voy a ser siempre”, confiesa.

Aunque no esté en el césped, seguirá transmitiendo esos valores de la cultura del esfuerzo, el sacrificio y el compromiso desde el banquillo del equipo infantil al menos hasta final de temporada. Dani huye de etiquetas como ‘referente’ o ‘ejemplo’, pero muchos niños de la base tienen en él un espejo donde mirarse y el club, una pieza clave para recuperar esa esencia perdida: “En los últimos años había ido un poquito hacia abajo, ahora se está recuperando. Me da pena porque antes había una esencia en el Navega que sí se ha perdido. Se ha perdido mucha gente que era del club, se han perdido un poco esos valores de cuidar a la gente de la casa”.

Ahora le espera la Policía Nacional, motivo por el que ha decidido colgar las botas, pero asegura que seguirá siendo el primero que acuda al Vicente del Bosque a animar a sus compañeros con el ya clásico “¡vamos, bestias!“.

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