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Adaptarse a un nuevo equipo en tiempos del Covid-19

Los futbolistas Riki Mangana, Facu Quintana y Pablo Aguilera ficharon por clubes charros en el mercado invernal, poco antes de que la competición tuviera que detenerse debido a la pandemia

Facu Quintana en su presentación como jugador del Salamanca CF UDS
Ricardo Alonso-Bartol | 5 mayo, 2020

El mercado invernal abre nuevas opciones para aquellos que tratan de progresar futbolísticamente, buscan disfrutar de más minutos o simplemente quieren intentarlo en un lugar diferente. Pero todos estos casos se toparon esta temporada con la crisis del coronavirus, que obligó a parar las competiciones cuando los jugadores todavía estaban adaptándose a su nuevo equipo.

Una vivencia que han sufrido entre otros Riki Mangana, Facu Quintana o Pablo Aguilera, futbolistas que se incorporaron a clubes charros de Segunda División B -Guijuelo, Salamanca CF UDS y Unionistas respectivamente-. Todos ellos tienen una espina clavada que esperan sacarse lo antes posible, cuando el fútbol regrese.

No en vano, la realidad ha sido muy diferente a aquello que visualizaban cuando allá por el mes de enero decidieron aprovechar la apertura de la ventana de fichajes. “Vienes aquí con una idea y te encuentras con esto, que nadie se lo esperaba. En el caso del Guijuelo fui de los primeros que llegó, pero es complicado adaptarse a un equipo, a las ideas…Cuesta un tiempo y tuvimos poco para ello”, explica Riki Mangana, a préstamo por el Celta de Vigo.

El joven futbolista venezolano, país con el que es internacional en las categorías inferiores, se unió al conjunto que dirige Ángel Sánchez con la intención de acumular minutos, algo que se le resistía recientemente en el filial celeste, en el que debutó teniendo bastante importancia en el curso 2017-18. Pero en el tiempo que ha estado en Guijuelo tan solo ha podido jugar cuatro encuentros, todos ellos saliendo desde el banquillo. “Son cosas que pasan, tampoco se le puede dar más vueltas. Tengo muchas ganas y cuando se tenga la oportunidad, donde sea, espero poder aprovecharla. Pienso en el presente, en intentar jugar, que al final es lo que define al jugador”, asegura.

Riki Mangana ha tenido que pasar la cuarentena en la villa guijuelense, aunque hace unos días ha podido marcharse a su casa. Y su intención para el próximo curso es quedarse allí. “Yo venía a Guijuelo cedido por esta segunda mitad de temporada y mi contrato es el año que viene estar en Vigo. Esa es mi idea, ya se verá en el futuro”, reconoce el futbolista de solo 20 años, que llegó en la ventana de fichajes invernal junto a Urko Vera, Julien, Segura y Carlos Molina.

Desde mucho más lejos llegó a tierras charras Facu Quintana, cuya última experiencia tuvo lugar en el fútbol ecuatoriano. Pero el final de la historia ha sido el mismo, al tener que pasar la cuarentena en una ciudad prácticamente desconocida para él. “Fue duro, porque me agarró solo y recién llegado, llevaba solo dos semanas. Iba a venir mi familia en abril y con todo esto no se pudo hacer”, lamenta. Ahora, al menos, puede salir a correr, al igual que el resto de la población.

En su caso, el futbolista argentino no ha podido ni siquiera vestir la camiseta del Salamanca CF UDS. “Cuando firmé, pensaba en venir y adaptarme lo más rápido posible para poder jugar, pero esta epidemia no me dio la suerte de debutar. Venía a aportar con el equipo, sabía que estábamos en un momento difícil y tenía muchas ganas y expectativas de la mejor manera y poder quedarme acá”, declara Quintana, a quien acompañaban desde el otro lado del charco Diego Aguilar, Owen Falconis, Edwin Hernández y Marcelo Acosta. Este último, ni siquiera llegó a pisar la ciudad.

Y aunque su contrato finaliza el próximo mes de junio, el delantero sudamericano quiere continuar en Salamanca. “Todavía no he hablado nada con el club, pero si me dicen de poder volver, es mi idea. Encontré un club muy ordenado, una ciudad muy linda, y me encantaría volver. Tendría que negociar la renovación, pero de mi parte no va a haber problema y espero que de la institución tampoco”, desea el ex jugador de Estudiantes y Arsenal entre otros.

Quien sí tiene asegurado seguir en la ciudad un año más es Pablo Aguilera, aunque en un equipo diferente. “Estaré en Salamanca dando guerra. Tengo mucha ambición, muchas ganas de mejorar. Quiero crecer junto a Unionistas, que creo que va por muy buen camino. Me gustaría aportar, crecer futbolísticamente y que el equipo sea mejor”, expresa el extremo levantino.

Y aunque él sí pudo alcanzar la titularidad con su escuadra, al formar parte del once inicial contra la Real Sociedad B y el Tudelano, también cree que el parón de la competición le ha llegado en el peor momento. “Supongo que como a todos. Cuando más adaptado al equipo me estaba viendo, a lo que quiere el entrenador e incluso a la forma que tiene de jugar cada compañero, poco a poco cogía los conceptos…y ha llegado esto”, lamenta.

Aguilera, todavía en edad sub-23, subió de categoría gracias a su fichaje por Unionistas, tras una primera mitad de temporada “bastante positiva” con el Novelda, donde anotó siete goles. Pero ahora, su objetivo es celebrar la permanencia con el equipo charro. “Lo que nosotros queremos es jugar, porque confiamos en nuestro equipo y en que nos fuéramos a salvar. Pero dentro de la desgracia que ha ocurrido, si Unionistas ya se salva así y el año que viene volvemos a estar en Segunda B, pues mejor”, concluye el jugador blanquinegro, que llegó al club que entrena Jabi Luaces en invierno junto a Mario, José Ángel, Albístegui, Cavafe y Óscar González.

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