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Deporte al aire libre

‘Lo que da de sí una tirada larga’

Fin de semana de sensaciones, de volver a las rutinas y disfrutar de cosas que antes nos parecían tan normales y que ahora las redescubrimos como nuevas.

El sábado a las 8:30 horas salí a correr. En mi caso no tenía ansias excesivas de ello porque he corrido, o mejor dicho trotado, de lo lindo durante estas semanas, pero sí que tenía ganas de dejar de dar vueltas en la terraza y de volver a subir las cuestas de los caminos de los alrededores de Alba. Así que el recorrido que iba a hacer lo tenía claro, camino de los coladeros con su sube y baja continuo. En otras condiciones, después de tanto tiempo, el recorrido habría sido más llano, pero como en mi caso no era empezar de cero, sino retomar la carrera fuera de casa, decidí meter un poco de dureza. Eso sí, no me atreví al último kilómetro de dificultad extrema por si acaso había exagerado las expectativas. En contrapartida, al finalizar di una vuelta por un tramo de la carretera Peñaranda y el polígono las Sanjuanas, 65 minutos en los que me encontré genial.

Si normalmente te da tiempo a pensar durante el recorrido, en este caso y sobre todo en la primera mitad, las ideas surgían a borbotones sobre esto o aquello, de deporte o de la situación que estamos viviendo. En algún momento pensé que si hubiera llevado una grabadora habría tenido temas para bastantes artículos. Ya en la vuelta iba más sosegado y además comencé a cruzarme con compañeros del club de bici y otros conocidos que habían elegido el mismo camino como parte de su ruta: Bermejo, Pepi, Jose y David. Reconozco que me alegré muchísimo de volver a verlos y supongo que ese fue uno de los motivos para acabar tan bien mi primera salida. Llegada, estiramientos, ducha y como nuevo.

Por la tarde, a las 8:00 horas y después de salir a la terraza a aplaudir, paseo con Ana en el que fuimos saludando, de lejos, a bastantes conocidos, entre otros muchos a Eugenio o Diego, de la escuela de atletismo, que iba con sus padres. Ahora entiendo que si en un pueblo te cruzas con tanta gente que decide salir al mismo tiempo, porque son los horarios estipulados, en las ciudades grandes pueden llegarse a producir las aglomeraciones que hemos visto en los medios de comunicación y más si terminan yendo por los sitios habituales. Al día siguiente cambiamos de ruta, pero también mucha gente y al parecer daba igual por donde fueras, todos a la calle a caminar o hacer deporte. Como dice Manuel Delgado, de esta nos sale algún olímpico (sic). Esperemos que durante la semana vayamos espaciando las salidas y sobre todo que no bajemos la guardia con las medidas de prevención, porque se ve cada cosa…

Y el domingo, aunque en teoría no suelo hacer dos días seguidos de actividad física intensa, tenía ganas de volver a coger la bici de MTB, que rodillo llevo bastante. De todas formas no pensaba madrugar y con dos horas, de 8:00 a 10:00 y tranquilo, no debía suponer cargar las piernas más de la cuenta. La noche anterior, al volver del paseo, dejé la bici preparada, presión de las ruedas, lubricación de la cadena y una pequeña revisión general que incluyó cargar la batería de la luz trasera porque, aunque sea por caminos, siempre la llevo. A las 8 menos algo, listo para revista en la puerta de la cochera y a pedalear por los caminos de los alrededores.

Había planificado previamente una ruta para esas dos horas: estación de tren, vía verde, El Pinar, Palomares, Otero, playas viejas y acabar por coladeros, Amatos y fuente el Cornezuelo. Pero a partir del Pinar me fui encontrando con conocidos, Marielle, Juli, Miguel, Jose, Agus, Polo, You, Esteban y Manu y entre saludos y sobre todo comentarios acerca de los límites del término municipal para no pasarnos (siempre guardando la distancia de seguridad, por supuesto) tuve que acortar un poco el recorrido. Y es que es cierto que, como no podemos salirnos del término municipal, había que ir atentos a los caminos por los que íbamos, aunque en nuestro caso he de decir que con todos los que conocemos tampoco tenemos mucho problema para programar una ruta sin pasar dos veces por el mismo sitio y cumpliendo las normas. En algunos tramos se cruzan distintos términos municipales en cuestión de unos cientos de metros, lo cual está permitido, pero aun así, ¡qué sensación de poder estar cometiendo una infracción con el tema de los límites!

Ya en el pueblo me encontré con compañeros de Alba Running que estaban estirando después de correr, Pepi, Fori y Marisa y con otros muchos que daban la vuelta al pueblo andando, corriendo o en bici y no pude por menos que saludarlos, de lejos por supuesto, vuelvo a repetir, como a Puri, con la que tenemos muy buena relación, Manuel Delgado, Jarco y Manolo Gómez. A casa rápido, con la sensación de que la bici se convertiría en calabaza a las 10:00 y a lavarla y también las botas porque después de tantos días de agua todavía se pueden encontrar charcos y barro, sobre todo en la zona del Pinar y Palomares.

Esta vez sí, del grupo de iniciación a la carrera me enviaron algunas fotos para el artículo, gracias. Además, hasta he compartido alguna con Yolanda Escribano, de La Gaceta, que me llamó para preguntarme qué tal las salidas por aquí.

Buena semana [email protected]

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