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Y al séptimo día descansó

‘Lo que da de sí una tirada larga’

Juan Carlos Hernández | 19 mayo, 2020

El sábado tocaba sesión de bici, además de un día entre semana que hago una hora de rodillo para soltar un poco las piernas, y tenía en mente el bordear todo el término municipal con la premisa de no pasar dos veces por el mismo sitio, excepto por el puente porque de momento no hay servicio de barcas de una orilla a la otra.

Es escribir de barcas y me vienen a la memoria los veranos en el pueblo de mi madre, Pasajes, Guipúzcoa, de donde era natural también el gran marinero español Blas de Lezo, del que aquí sabemos muy poco pero del que no tienen muy buen recuerdo los ingleses y de hecho, parece mentira, es allí muchísimo más conocido que aquí. Me acuerdo de las veces que pasábamos en barca a Pasajes de San Juan (San Juan es tan pequeño que no sale en el mapa, pero jugando al remo a todos los empapa, bat, bi, hiru, lau, 1,2,3,4…decía la canción que cantábamos), donde íbamos a pasear o a las fiestas a comer sardinas a la brasa. Y en barca también pasábamos a Trincherpe para ver a la familia. ¡Qué recuerdos de veranos pasados allí! Y sobre todo, relaciones que no se pierden a pesar de la distancia y de las generaciones.

Pero volviendo al tema, porque me voy por las ramas o en este caso por la bahía. Lo que parecía algo relativamente sencillo ha resultado una tarea que no he sido capaz de concluir en esta tercera salida poscoronavirus y que tendré que intentar de nuevo el próximo sábado. Me ha quedado enlazar la antigua estación del tren con Torrejón y vuelta por la vía porque se me olvidó, aunque en un tramo haya que ir traqueteando por las traviesas, y también me queda enlazar la cuesta Hijosa con la gravera y Amatos para acabar por la fuente del Cornezuelo, ya que no me dio tiempo.

Salí de invierno, chaqueta, pantalón largo y botas porque venía un aire fresquito que “cortaba el cutis”, hice 37 kilómetros en dos horas y media y calculo que me faltan otros 10 para completar la tarea. Así que habrá que madrugar un poco más el próximo sábado y salir al alba, como en la canción de Aute. Os tendré informados.

En esta salida solo me he cruzado con otro ciclista, Agus, ya cuando acababa y sí que ha sido raro, pero supongo que el día no estaba muy bien del todo y prefirieron esperar al domingo, en el que mejoraban las previsiones meteorológicas, como así fue. Corredores sí, he saludado a unos cuantos y es que para correr estaba un día perfecto con ese poco de fresquito, cosa que en la bici y con la velocidad no es igual.

El título del artículo hace referencia a que los domingos, y por retomar las rutinas, me los voy a tomar de descanso, al menos deportivo, porque si hasta Dios descansó, cómo no vamos a hacerlo los simples mortales. De todas formas tengo un poco de remordimiento porque, a pesar de retomar las salidas, me doy cuenta de que estoy cogiendo un poco de peso. Lo achaco a que como más o menos como antes y sin embargo hay ocho horas de gimnasia semanales y otra de natación que no hago, a lo que hay que sumar el ritmo anterior en el trabajo, siempre corriendo.

Pero además de descansar, el domingo intento no madrugar tanto porque en esta situación con los horarios que tenemos estipulados para hacer deporte, y en mi caso que solo aprovecho la franja horaria matutina, hay días en los que me levanto prontísimo. El jueves no os digo más que a las 9 estaba trabajando y antes había grabado la sesión de gimnasia de hora y media, había salido a correr la media hora que me tocaba y por supuesto me había dado tiempo a ducharme y todo. No echéis cuentas, la sesión de gimnasia la comencé cuando era de noche todavía.   

Sobre estas franjas horarias no sé si habrá novedades estos días porque se habla de que en los municipios de menos de 10.000 habitantes dejarán de estar vigentes.

Algo positivo que me ha traído está situación. Resulta que me era imposible salir a correr si antes desayunaba o había pasado menos de una hora de ello, pero con el confinamiento empecé a acostumbrarme a desayunar y seguido correr porque como era en casa si había alguna molestia podía parar. Pues he tú aquí que no había ninguna molestia y que debía ser solo un problema de sensaciones, así que ahora desayuno y a los quince minutos puedo estar corriendo perfectamente.  

En cuanto al problema con el absceso he de decir que parece que ha quedado resuelto. Con los antibióticos la infección fue remitiendo, pero además, a dos días de acabar su prescripción se abrió por un borde de la antigua cicatriz y supuró lo que quedaba en el interior. Salvo que se vuelva a reproducir, tema olvidado.

Buena semana, [email protected]

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