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Salamanca UDS B: de la ilusión a la conformidad

El filial charro regresaba a la Tercera División, pero los resultados no fueron los esperados a lo largo de la temporada pese a llegar a ser líder de la categoría durante dos jornadas

Once inicial del Salamanca CF UDS B en un partido de esta temporada / Foto: Roberto Sánchez
Álvaro Mongil | 29 mayo, 2020

La temporada del Salamanca UDS B no ha sido para nada sencilla, como así pensó en un principio su entrenador Pablo Cortés. El conjunto charro ha terminado la competición en un noveno puesto que muestra como el equipo no fue todo lo regular que exigía el nivel de la plantilla confeccionada durante la pretemporada.

Una plantilla que se renovaba casi al completo con respecto a la que consiguió el ascenso meses antes desde la Regional. Se buscaba ser competitivos e incluso poder luchar por terminar lo más arriba posible. Para ello, el club quiso firmar jugadores jóvenes con experiencia en la categoría como fueron los casos de Vargas (Sevilla), Altube (Cultural Leonesa), Estévez (At. Tordesillas), Mati (Laredo) o More (Santa Marta), a quienes se sumaron los jugadores mexicanos que desembarcaron en el club en ese mismo periodo de fichajes como fueron los casos de Medina, Monárrez, De Lucio o Zurita.

Inicio de liga

La tranquilidad que se podría prever en la temporada del filial se quedó en un simple pensamiento veraniego. El arranque de campeonato de los blanquinegros fue espectacular tras conseguir en los diez primeros encuentros hasta ocho victorias, que les auparon durante las jornadas quinta y sexta al liderato de la categoría. Esos buenos números no eran mera casualidad, solo había que mirar los datos, que esos nunca engañan, para ver como solo habían recibido tres dianas en las diez primeras fechas. Números espectaculares que alababan la gran labor que estaba realizando el filial salmantino.

Sin embargo, no duró mucho la racha de resultados. Llegaron las lesiones de futbolistas importantes en la zaga como Estévez y Mati, los goles de Altube se los llevó el primer equipo y el pichichi de la liga en aquel momento, Diego Vargas, decidió que su camino estaba lejos del Hélmantico.

Todas estas circunstancias se sumaron a la dureza del campeonato. Los enfrentamientos ante rivales como Numancia, Zamora, Burgos Promesas o Gimnástica propiciaron que estuvieran casi dos meses sin conocer el dulce sabor de la victoria.

Comenzó el año, pero la dinámica no cambió pese a estrenar anualidad con victoria ante el filial del Mirandés. La irregularidad siguió siendo un protagonista inesperado pero habitual en una competición como la Tercera División. El equipo, bajo de efectivos por lesiones y necesidades del primer plantel, y los fichajes que se pedían desde el cuerpo técnico nunca llegaron. Muchas convocatorias fueron completadas con futbolistas del juvenil que subían como mucha frecuencia durante los últimos meses de competición.

Por si fuera poco, el elenco charro tuvo que “mudarse” durante algunas jornadas a los campos del Tori y no se obtuvieron bueno resultados con derrotas ante el Bupolsa y empate frente a La Bañeza.

Baile en el banquillo

Todas las idas y venidas que sufrió el equipo en el terreno de juego tuvo su reflejo en los banquillos. Era Pablo Cortés el que cogía el testigo en verano y quien liderase al equipo desde ‘la barrera’, sin embargo, con apenas unas jornadas de liga fue elegido como nuevo entrenador del conjunto de Segunda B y dejó el hueco en el banquillo a su segundo, Jorge García del Río.

Jorge vivió un autentico vaivén de emociones en el banquillo del filial, pero este cambio no sería definitivo, ya que a la vuelta de navidades Pablo Cortés volvería al banquillo. Tras no cuajar con el primer equipo y unos meses de espera aceptaría el cargo con el que inició la temporada.

Finalmente, la temporada del Salamanca UDS B se resolvió antes de lo esperado, no obstante, la calidad individual de sus futbolistas se vio recompensada en varias ocasiones en forma de convocatoria con el conjunto de Segunda B. Sumado a los cambios de dirección en el banquillo, fue una temporada dura para los chicos de Cortés, pero finalizada en un noveno puesto que incita a pensar que la próxima campaña se puede luchar por un objetivo más ilusionante.

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