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Contra viento y marea (y humedad)

‘Lo que da de sí una tirada larga’

Juan Carlos Hernández | 21 julio, 2020

Tenía planeado volver a bajar a Cádiz, pero lo que no pensaba es que iba a ser a las dos semanas. Ana se quedó para una revisión de la vista y la revisión conllevó el adelanto de las intervenciones que teníamos previstas en septiembre, cuando estuviéramos los dos de vacaciones, porque tienen una recuperación un poco latosa que conlleva tiempo y tranquilidad. Se las adelantaron porque los médicos no tienen muy claro que en septiembre no estemos de nuevo metidos en casa, sin salir, y con todo paralizado, cosa que no me va a extrañar si sucede, incluso antes, viendo cómo se van desarrollando los acontecimientos y el comportamiento de algunos con las normas. 

La operaron el martes y bajé el jueves para estar con ella ese fin de semana y ese mismo día le adelantaron la otra intervención para el lunes siguiente. Así que por lo menos podía estar con ella ese día y después ya por la tarde regresar. Lo importante es que todo ha salido bien y que, aunque será un proceso lento, la mejora va a ser notable, tanto que está descubriendo un mundo nuevo a su alrededor.

Esta vez han sido unos días para estar en casa y solamente he salido a mis actividades deportivas y un par de paseos con Ana para tomar el aire alrededor de casa. En uno de estos paseos nos sentamos en una terraza del paseo marítimo a la que hemos ido en alguna otra ocasión y la experiencia fue más bien desagradable. Nos dieron una cerveza que estaba caliente y cuando se lo comenté al camarero, por si se les había estropeado el grupo y no enfriaba, me dijo el chico, casi riéndose, que es que las primeras siempre salen calientes…y sabiéndolo te las dan. ¡Qué profesionalidad! A mí, que he trabajado en hostelería muchísimo tiempo, me parece impresentable ese comportamiento.

Como se dice, si algo funciona no hay que cambiarlo, el jueves, al llegar y antes de cenar, salí a correr la media hora y al igual que la vez anterior me vino muy bien para estirar las piernas. Se va a convertir en rutina. Eso sí, buscando la sombra en la vuelta porque el sol, aunque bajo, calentaba y sobre todo, soy reiterativo, noto mucho la humedad al hacer deporte en la costa.

El sábado, a madrugar para adelantarme a que soplara más el levante que ha estado haciendo todos estos días. El levante suele ser fuerte, caliente y la única ventaja que tiene es que es más seco y se nota algo menos la humedad, pero solo algo menos porque en esta ocasión la humedad ha sido altísima todo el fin de semana.

Así que nada más amanecer, a pedalear rumbo a San Fernando, Puerto Real, Barrio Jarana (sí, donde el meadero de la reina y la carretera de las malas noches) y después por unos senderos hacia El Marquesado. Al llegar a esa zona vi a unos cuantos ciclistas que se adentraban por un sendero y los seguí. A unos cientos de metros encontré una bifurcación que señalaba el corredor verde dos bahías, ahí estaba con las vueltas que he dado en un par de ocasiones, años atrás, buscándolo para llegar a Medina Sidonia, que es uno de los retos que me quedan pendientes por allí. 

Las dos veces que hace tiempo intenté llegar hasta Medina lo hice ‘a ojo’ por caminos que iba encontrando y me tocó dar media vuelta porque ya había hecho tantos kilómetros que no podía llegar al destino por tiempo y fuerzas, porque no es que sea llegar, es que hay que volver y son más de 90 kilómetros. En esta ocasión, a la tercera y por casualidad encontré el camino bueno y llegué a unos 12 kilómetros de Medina, pero no hice más porque el levante ya era fuerte en esa zona de molinos y esos kilómetros podían ser un verdadero suplicio, por mucho que la vuelta fuera con el viento a favor. Además, como no lo tenía previsto no llevaba suficiente agua ni más avituallamiento que una barrita. Así que sigo sin llegar, pero lo bueno es que ya sé por dónde tengo que ir y en una próxima ocasión programaré la salida para hacer la ruta en condiciones, con bien de agua, que se bebe mucha con la humedad, y buen avituallamiento para una ruta que, calculo, se irá a las cinco horas.

Se supone que el orden de los factores no afecta al producto, falso en muchísimos casos, así que en esta ocasión no volví a salir a correr el domingo, sino que bajé a la playa a nadar un rato a primera hora porque después aquello se pone hasta la bandera, no me van esas aglomeraciones, menos en estos momentos y solo me gusta la playa para nadar. Este año han cambiado la posición de las boyas y quedan un poco más alejadas del peligro del espigón, por lo que me he metido en el circuito un par de ellas más, haciendo más distancia sin vuelta y, además, así Ana me ha podido ver por la ventana, ahora que puede, lo que le hizo muchísima ilusión y hasta me saludó. Lo de nadar dentro del área que delimita las boyas es por seguridad, ya que en esa zona no pueden entrar las embarcaciones.

Lunes, recorrido de una hora corriendo, prontito con el fresco, pero al ‘tran tran’ porque si ya sudas antes de salir os podéis imaginar como acabas. Después, a esperar la segunda intervención de Ana y una vez que estaba en casa y que todo había salido bien, al coche y para Alba. Un verano distinto.

Buena semana, [email protected]

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Una respuesta a “Contra viento y marea (y humedad)”

  1. Ángel dice:

    Los mejores deseos de recuperación para Ana.
    Ah, y no desistas, algún día conseguirás llegar a Medina Sidonia. Seguro.

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