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Las risas del sábado fueron sudor el domingo

‘Lo que da de sí una tirada larga’

Juan Carlos Hernández | 4 agosto, 2020

El miércoles, tirada corta de media hora a las siete de la tarde y por supuesto que todavía hacía calor, pero en lo que empiezas, sobras por las calles y sales un poco a algún camino ya es tiempo de volver. En esta ocasión salí por coladeros y ya acabando al pasar por la puerta de la casa de Teresa Cosme, la vi fuera regando las plantas y no pude menos que pedirle que me mojara un poco con la manguera, ¡qué bien me sentó el agua! Solo me quedaban dos minutos de carrera, pero qué fresquita para acabar, gracias.

Y qué casualidad hacer ese recorrido porque pasé por unas tierras en las que en uno de los paseos de los confinamientos coincidimos con Fori, y me hizo saber que lo que allí había eran garbanzos y que a alguien le había dado por plantar una buena extensión de ellos. Justamente hace unos días aparecía en la prensa un artículo sobre una empresa que se ha focalizado en ese producto y que ha sembrado en zonas cercanas a Alba, Aldeaseca y Pedrosillo, 90 hectáreas de ellos. No sé si serán del mismo productor, pero al parecer vamos a ser zona de garbanzos y además con marca propia, ‘La despensa de Manuela’. Muy bien por estos emprendedores. 

El jueves estuve trabajando hasta tarde porque había bastante tarea y a eso de las ocho me crucé con Fermín, Nacho y Ángel, menudos tres fenómenos, que salían a correr juntos. Iban tan tranquilos charlando, pero estoy seguro de que después la cosa se pondría más seria y harían sus buenos kilómetros y, sobre todo, a buen ritmo.

Sábado. Día de bici. Estas semanas estoy deseando que llegue el día porque reconozco que he vuelto a coger gusto a la bici con las buenas mañanas que pasamos pedaleando. En esta ocasión la ruta fue fácil, de menos kilómetros que en otras ocasiones porque coincidió así, 45 aproximadamente, pero os puedo asegurar que no me había reído tanto desde hace muuuuuucho tiempo. Salimos 9, y además de ser un grupo numeroso, por primera vez coincidieron las tres chicas del grupo, You, Pepi y María. El ambiente, genial en la ruta del toro, como la llamamos nosotros, en la que llegamos por el canal de Villagonzalo hasta el toro de Osborne que hay en la carretera Salamanca-Peñaranda y volvimos por Alconada, San Vicente, precioso y cuidado pueblito, y bordeando el río Almar llegamos al Azud de Villagonzalo y para casa. Con ganas de que vuelva a ser sábado para quedar de nuevo. Me hubiera gustado hacer algunos kilómetros más, pero los perdono por lo bien que lo pasamos y porque así al día siguiente pude darme un poco más de caña corriendo.

Y como la semana pasada, el domingo me uní al grupo de carrera de Fori, José, Marisa y Pepi, la misma de la de la bici, y me pegué una buena dando una vuelta a Alba, subiendo hasta la vía verde, llegando a Torrejón y vuelta por la carretera a buen ritmo. No puedo decir que me cogiera de sorpresa porque saliendo con ellos sabía a lo que iba, pero me está viniendo bien el achucharme un poco, y eso que no pudimos seguir a las chicas, que al llegar a Torrejón dieron una vuelta alrededor del pueblo, unos 500 metros más que nosotros y nos cogieron 2 kilómetros antes de acabar. ¡Vaya dos galgos!

Eso sí, esos 2 últimos kilómetros me puse detrás de ellas, los hice a su ritmo y eché lo que me quedaba dentro. Si siguen un poco más, me paro. Lo dicho, que al final me alegré de la ruta suave del sábado y si salgo a correr solo habría hecho la misma distancia, pero por supuesto que no a la misma intensidad. Nos cruzamos con Blas, Jaime, Ángel y otros cuantos ciclistas que iban a hacer una ruta MTB y el mismo día por la tarde volví a coincidir con Jaime y su mujer Rosa, con la que me crucé el domingo cuando ella iba corriendo con Loles, y les comentaba que cómo había cambiado todo, antes nos veíamos en los bares y ahora haciendo deporte. ¡Si nos lo llegan a decir hace años, no lo hubiéramos creído!

El lunes tocaba nadar, pero me avisaron de la Hermandad de Donantes de Sangre para que me acercara a donar porque andan escasos de mi grupo sanguíneo, así que ya bajaré al río cualquier tarde de esta semana. A que es verano y hay menos donaciones se une la situación que estamos pasando y por supuesto que para mí es una prioridad, bajé a donar y ya nadaré en otra ocasión porque el día que donas te recomiendan, y es lo más prudente, no hacer después ningún tipo de ejercicio físico. Y aunque nadar no me suponga esfuerzo, hay que seguir las recomendaciones porque al tener menos volumen sanguíneo el cuerpo se enfriaría antes en el agua.

De ser donante de sangre, desde que una compañera de facultad lo necesitó, hace más de 30 años, es de las cosas que más orgulloso estoy. Procuro no faltar a mi cita y de hecho, ya os lo comenté en otra ocasión, durante los meses de confinamiento la única vez que me acerqué a Salamanca fue para ello.

Buena semana, [email protected]

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