Logotipo Saldeporte

Disfrutando del deporte porque de lo demás…

‘Lo que da de sí una tirada larga’

Juan Carlos Hernández | 10 noviembre, 2020

Sábado, 9:30 de la mañana, en la puerta del río quedamos como es costumbre para salir a pedalear un rato por la zona con la bici de montaña. Ya no me acuerdo de la última vez que cogí la de carretera, debe ir para tres meses, y ahora que va a empezar el frío de verdad, va a ser más difícil que lo haga, pero habrá que darle alguna oportunidad un día de estos. 

Nos juntamos en el mismo lugar unos cuantos, pero Carlos y Bermejo se fueron por su cuenta a hacer un rodaje suave porque el segundo está recuperándose de una caída y el primero llevaba una semana intensa. Así que los demás planteamos una ruta de las de todos los sábados, aunque un poco más larga y dura que la anterior y variando el recorrido sobre la marcha varias veces. Pero eso sí, fue una mañana muy entretenida porque recorrimos parajes que hacía tiempo por los que no pasábamos. Empezamos por la vía verde hasta la zona del pinar de Alba y después hacia Valdesantiago con su ‘curva de las gallinas‘, allí estaba, en este caso un gallo, esperándonos al paso, junto a un rebaño de cabras. Continuamos por la zona trasera de esa finca y nos acercamos hasta Carpio Bernardo (foto), para subir la meseta del mismo nombre y bajando por el otro lado acercarnos hasta Terradillos y de ahí para casa. Por cierto, nos cruzamos con muchísimos buscadores de setas.     

Por razones obvias no hubo avituallamiento. Creo que podría haber habido otras soluciones que el cierre total de la hostelería, dejándoles a las puertas del cierre, pero este definitivo en muchos casos. Se les obliga a cerrar, pero no se les dan ayudas y al lado ves los locales de apuestas abiertos de par en par. Negro, me pongo negro, y más viendo las noticias de los botellones y las fiestas en casas que se han producido durante el fin de semana.

Si el toque de queda se hubiera llevado a cabo desde que salimos del primer confinamiento, probablemente no hubiéramos llegado a esto. Pero bueno, se supone que hay expertos, aunque a veces pienso que…, mejor no digo nada, que como se suele decir, estoy mejor callado. 

Así que directos a lavar las bicis porque llegaban de barro hasta el manillar y a entrar de puntillas en casa y a meter directamente la ropa en la lavadora para que no nos vieran como llegábamos nosotros también a pesar de, por ejemplo en mi caso, llevar guardabarros tanto delante como detrás. Me dio igual, porque Ana me vio y además la ropa tuve que ponerla en remojo y antes darle quitagrasas para que después salga sin manchas de barro de la lavadora, porque no sé qué tendrá ese barro, pero no es como los demás.

No me extraña que esta zona fuera de alfares y ‘cacharros‘, tanto que hasta tenemos un museo de la alfarería y del barro y dentro de poco el trabajo de la ‘filigrana‘ será declarado bien de interés cultural.

El domingo, como la ruta del sábado no había llegado a ser dura, me atreví a acompañar de nuevo a unos compañeros de Alba Running, aunque si llego a saber lo que iban a hacer a lo mejor había optado por salir solo. ¡Vaya dos domingos que llevamos! En este llegamos a los 15 kilómetros y no por una zona fácil precisamente. Por caminos, salvo cruzar el puente, eso sí que estuvo bien, hasta el alto de Otero y como había sido “poco” continuamos hasta la meseta de Carpio (foto) y después al Pinar de Alba para regresar por donde comenzamos.                  

Sí, por una de las zonas que hicimos día anterior en la bici, y es que Fori se empeñó en que quería ir por ahí, Pepi y Marisa van sobradas y yo no sé decir que no. Eso sí, mira que me gusta ir comentando cosas cuando corro acompañado, pero los últimos 15 minutos os puedo asegurar que no abrí la boca salvo para decir que si me paraba no me anduvieran esperando, que sabía llegar a casa bien. Ironía, por supuesto.

De la semana anterior comentar que sí que hubo piscina. Durante unos días creíamos que se cerraban, como el resto de instalaciones interiores, pero resulta que no, que las piscinas cubiertas no cerraban. Me enteré de casualidad y de hecho solo estuvimos dos a primera hora, así que la mayoría de los usuarios seguía pensando que no se abrían. ¡Qué líos y qué incongruencias! El pabellón enorme que hay al lado cerrado y la pequeña piscina abierta con el único cambio de no poder usar las duchas. Pero como he dicho antes, se supone que hay mentes pensantes que saben de estas cosas y nosotros no tenemos ni idea.

Buena semana, [email protected]

Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *