Logotipo Saldeporte

Fin de semana de calentones y cine

‘Lo que da de sí una tirada larga’

FOTO: Antolín Ramos
Juan Carlos Hernández | 17 noviembre, 2020

Hace unos días fui a la farmacia a por el antihistamínico y me dijeron que aparecía en el ordenador que tenía que vacunarme de la gripe. Pregunté la razón y me dijeron que probablemente era por la alergia. El viernes llamé y me dieron cita para el mismo día. 

Ahora viene lo bueno. Bajo al centro de salud y me pregunta el enfermero que me iba a vacunar, y no de muy buenas maneras, que por qué voy. Pues porque me lo han dicho en la farmacia, le respondo, he llamado al centro de salud, me han pedido los datos y me han citado. ¡Qué mala leche se tenía! Me dice que dar tanta información en la farmacia les acarrea solo problemas… ¿Qué problemas? ¿Tener que poner la vacuna? Yo no salía de mi asombro.

¿Y a ti en qué grupo de riesgo te pongo? Pues mire, le repito que he venido porque me han dicho en la farmacia que así aparece en el ordenador y la verdad es que el que debería saber por qué es usted. Todavía estuvo refunfuñando para sí hasta que salí. 

Al comentarlo en casa, me decía Ana que si se pone así por la vacuna de la gripe, cualquiera le aguanta cuando le toque la del COVID-19, que esa sí que va a conllevar una tarea ingente. Después, hablándolo con conocidos, resulta que es algo que está pasando mucho, que en el centro de salud hay quien, no todos por suerte, no hace más que quejarse de que vaya la gente a vacunarse o a lo que sea y ponen mala cara y hasta dan malas contestaciones. 

A ver, campaña de vacunación, respondemos y nos encontramos a quien no tiene ganas de tener contacto personal con nadie o le hemos fastidiado la mañana teniendo que ‘trabajar’. Porque sí, es lo que pienso, que hay quien, no como otros muchos trabajadores sanitarios, vuelvo a repetir para que quede claro, se ha acostumbrado en los centros de salud a no hacer nada desde marzo y cuando tienen que trabajar les sienta fatal. ¡Y sus compañeros de los hospitales, desbordados!

Otros años he organizado mis vacaciones de Navidad teniendo en cuenta cuándo se celebraba la San Silvestre salmantina y los últimos tres he tenido que elegir entre la de Cádiz o Salamanca. Aunque he de decir, que no se enteren allí abajo, que no hay color porque la de Salamanca es de las mejores de España. Incluso el año pasado me planteé correr las dos porque coincidían el mismo día que en principio teníamos previsto bajar. La de Salamanca por la mañana, salir de viaje y llegar a Cádiz a tiempo de correr la de allí, que es por la tarde y además cortita. Al final ni una ni otra. La de Salamanca porque adelantamos el viaje y la de allí porque tuve problemas ‘intestinales’ que aconsejaban no correr. 

Este año, como no va a haber carreras organizadas, me he inscrito ya a una San Silvestre virtual que cada uno puede correr donde quiera el día 31 de diciembre. No sé dónde estaré, pero me pondré la camiseta de la carrera y haré mis 10 kilómetros para despedir este año de mierda. El lema de la camiseta lo dice todo, ‘2020, un año para salir corriendo’.

La ruta semanal de bici del sábado ha sido en esta ocasión un poco más intensa que las anteriores, ya no por distancia, que han sido 40 kilómetros, sino por la intensidad que le pusimos al recorrido hasta Morille por la Maza y vuelta por Cuatro Calzadas. Medio en broma medio en serio comentábamos los de atrás que no nos dejaban ni disfrutar del paisaje. Pero lo cierto es que lo pasamos bien y nos metimos unos buenos calentones cada vez que la ruta se empinaba y hasta en los tramos llanos.

Por la tarde-noche, al cine por primera vez desde marzo. Hace un par de semanas estábamos invitados al preestreno de la película-documental ‘Palabras para un fin del mundo’, de Manuel Menchón, en la que se narran los últimos años de la vida de Unamuno, pero se anuló por la situación sanitaria y hemos tenido que esperar a que estuviera en cartelera para verla. Como le escribí después en un WhatsApp al director, impactante y emocionante, sobre todo para Ana por motivos familiares. Me respondió el director que había tratado de hacer un trabajo respetuoso, veraz y documentado. Y sí, se nota que ha sido así. 

Conocimos a Menchón en el estreno de ‘La isla del viento’ y en aquella ocasión hasta nos fuimos a cenar juntos. Muy buena persona y él, encantado de pasar tiempo con los descendientes del escritor (y ‘allegados’ como yo).

Hasta la mañana del domingo no iba a decidir si saldría a correr, dependiendo de cómo tuviera las piernas. Pero por la noche me escribió Marisa para animarme a ir a Cabrerizos y hacer la primera carrera de la liga de cross de Atletas Veteranos de Salamanca, que este año cada uno puede hacer cuando quiera dentro de unos plazos, ‘Covid Edition’. No podía negarme porque siempre me coincidían con Juegos Escolares y tenía muchas ganas de ir.

Otro calentón más, pero me encantó el recorrido y el ambiente. Hasta había fotógrafo oficial, Antolín Ramos, y de él es la foto del artículo. Después, todavía nos llevaron Fori y Marisa por alguno de los recorridos del pueblo para enseñárnoslos a Pepi y a mí y así llegar hasta los 10 kilómetros. Pasamos al lado de la famosa ‘cuesta de las monjas’ y de los no menos famosos ‘escarpes’, retos que tocan en las próximas carreras, que además serán más largas y duras. Amenazo con volver.

Buena semana, [email protected]

Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *