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Después de la tormenta…

‘Lo que da de sí una tirada larga’

Juan Carlos Hernández | 15 junio, 2021

De vuelta a la calma después de la competición del pasado domingo. Y la rutina no ha cambiado porque al día siguiente repasé mentalmente cómo se había desarrollado la prueba y más teniendo en cuenta el tiempo que había pasado desde la última vez.  

Los dos sectores de carrera los hice tal y como tenía previsto y al ritmo que tengo. Si quisiera bajar los tiempos habría que entrenar series y respeto muchísimo a los que lo hacen, pero las series no entran en mis planes ni presentes ni futuros. Pídeme cuestas, terrenos abruptos y/o distancias más largas de lo normal, sin pasarse, claro, y allá voy sin pensarlo, pero no busco bajar tiempos y por lo tanto en ese aspecto hay poco que hacer.

En la transición todo bien, unos segundos más o menos en el total de la prueba para mí no van a ningún lado y si os habéis fijado en la foto que me hicieron (en realidad en todas), por supuesto que no se me olvidó sonreír y hacer una señal con la mano. Y en cuanto a la parte de bici sí que me he dado cuenta que de haber sabido el terreno por el que íbamos a pasar hubiera llevado un poco menos de presión en las ruedas porque con tantas piedras sueltas rebotaban mucho y agarraban menos en las subidas. A ver, no es que hubiera hecho mucho mejor el sector, pero habría ido más cómodo y sin tanto culetazo en el sillín, que sumado a lo siguiente que os explicaré sabréis las consecuencias que tuvo.

De haber tenido menos presión en las ruedas, de haber agarrado un poco más en las subidas, habría podido hacer algún tramo de esas subidas de pie y no todo el rato sentado y no me habría provocado rozaduras en la zona de las ingles.

Con mucha presión en las ruedas se llanea muy bien por terrenos normales, pero la contraprestación es que la bici bota demasiado y por lo tanto también botamos nosotros encima de ella, y en las subidas pasa lo mismo y además pierde tracción al ser menos la superficie de agarre y no te puedes poner de pie porque el agarre es todavía menor. Y ya no os cuento si hay piedras sueltas. No te queda más remedio que ir sentado y con el culo bien pegado al sillín para hacer fuerza con lo que es cuando te puede rozar el maillot, o en este caso el mono, y más si llevas un sillín ancho porque tienes poco culo y así asientas bien la pelvis y no se te clavan los huesos en él. 

Un inciso a colación de esto último, los sillines. Compramos bici carísimas, buscamos que sean de una talla determinada, nos gastamos un montón en equipaciones y después no prestamos atención al sillín. El sillín, junto con los puños, las zapatillas y pedales, son las partes con las que estamos en permanente contacto con la bici y hay que tenerlos muy en cuenta.  

Hay sillines específicos de chico y chica, anchos, estrechos, largos, cortos, con alivio prostático y de un tiempo a esta parte los hay acabados en dos puntas y huecos en medio para que la presión sea todavía menor y que tengo ganas de probar para ver si son tan cómodos como dicen. Cada uno debemos buscar el que más se ajusta a nuestra fisonomía. 

¿Debí haber parado y bajado un poco la presión de las ruedas? Sí, pero en esos momentos lo de parar no entra en tu cabeza y solo quieres seguir adelante, como si parar medio minuto, poco más se puede tardar en bajar la presión de las dos ruedas, hubiera supuesto algo en el total y más porque seguro que lo habría recuperado con creces al ir mejor encima de la bici y, sobre todo, no me hubiera hecho las rozaduras con lo molestas que fueron después durante tres días hasta que curaron.

En fin, esta vida son todo experiencias y de ellas se aprende. De hecho, todo lo que os he contado sobre las presiones, sillines, etc., es fruto de lo aprendido durante estos años a base de salidas y comentar cosas entre los compañeros.

Así que hasta el jueves no salí a correr y me vino bien porque reconozco que no tenía ganas de ello, más con el calor que hacía y porque además el lunes doné sangre y por lo menos es bueno dejar recuperar un día antes de volver a hacer deporte. Eso sí, del calor no me libré y llegué a casa que parecía que había hecho una media en vez de 30 minutos de carrera.                

Por supuesto que la bici no ha faltado el sábado con un recorrido novedoso en parte y pasando, aunque por poco, de las tres horas de pedaleo ahora que salimos más temprano para evitar el calor en lo posible y por lo tanto dan más de sí las mañanas sabatinas. Y con sorpresa, puesto que nos encontramos en un camino cercano a Anaya, de Alba, con nuestro amigo y compañero Ángel, que ha vuelto a coger la bici después de unos meses y está recuperando forma y fondo para salir con nosotros de nuevo.

Enhorabuena a todos los que el sábado participaron en la ruta Vetona de Béjar y en especial a dos compañeros y amigos de Alba Running y del club ciclista Alba de Tormes, Polo y Chuchi. Yo de mayor quiero ser como vosotros.

No quiero acabar sin enviar un abrazo enorme a Adrián, mi contacto con Saldeporte desde hace más de un año, aunque no nos conozcamos todavía en persona, por la pérdida sufrida la semana pasada. ¡¡Ánimo!!

Buena semana, [email protected]

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