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Ángel y Roberto Gándara: “Nos parece una injusticia esta situación”

Los hermanos salmantinos que juegan en el Club Portugalete de Tercera División dan su versión de la situación en Saldeporte

Róber celebra su tanto ante el Basconia y su hermano Ángel corre tras él / FOTO: Portugalete
Pedro Alonso | 31 julio, 2020

El partido que decidía el ascenso a Segunda B en el Grupo IV de Tercera División entre Portugalete y Sestao River tenía como fecha marcada el pasado 25 de julio, pero este tuvo que ser aplazado debido a que la novia de un jugador del Portugalete dio positivo en COVID-19. Tras realizarse nuevas pruebas PCR a jugadores, cuerpo técnico, utilleros y parte de la directiva del conjunto jarrillero, solo estaba infectado un jugador, el mismo que tiene la relación con la persona que dio positivo anteriormente. Toda esta situación, aparte de aplazar el duelo por el ascenso, ha supuesto que al Portugalete se le niegue la opción de repesca al haber sido campeón de su grupo, una repesca que se va a dar este fin de semana. Se volverán a hacer test el próximo lunes a todos los miembros del equipo y la fecha propuesta para el partido frente al Sestao River por el ente federativo es el día 6 o 7 de agosto.  

En el Club Portugalete juegan dos salmantinos canteranos de la Unión Deportiva Salamanca, los hermanos Gándara, Ángel y Roberto. Ángel cuenta con una larga trayectoria en Segunda B, donde estos últimos años ha estado jugando en el Pais Vasco, cuatro años con el Arenas Club de Getxo, y estos tres últimos con el Portugalete. La carrera de Róber es más diversa, ha jugado en Tercera con equipos como el CD Badajoz o el CF Talavera, donde consiguió el ascenso a Segunda B y jugó una temporada con ellos en esta categoría, el año pasado estuvo jugando en la segunda liga polaca… Y ahora está compartiendo equipo con su hermano en el Portugalete. No es la primera vez que comparten vestuario, ya lo hicieron en la temporada 2013-14 en el Arenas Club de Getxo.

Ahora están a un paso de ascender a Segunda División B y en Saldeporte nos han contado cómo están viviendo esta situación. “Ahora mismo estamos confinados, yo incluso estoy aislado en una habitación para tener el mínimo contacto con mi mujer”, describía Ángel. Roberto, en cambio, está solo en casa. A diferencia del fútbol profesional en el que se han realizado test cada dos o tres días, Ángel considera que esta circunstancia es extraña que se dé ahora en el fútbol no profesional, ya que a ellos solo les han realizado un test antes de volver a los entrenamientos y otro previo al primer partido del playoff. “Creo que, o hemos tenido mucha suerte o no me salen las cuentas, no somos profesionales y no vivimos en una burbuja. Por ejemplo, los jugadores profesionales, a lo mejor sus parejas se pueden permitir el lujo de no trabajar, pero mi mujer trabaja, al igual que trabajan personas cercanas a otros componentes del equipo, por lo tanto van a estar en contacto con mucha gente. No puedes aislar a gente que necesita trabajar para vivir, y si a eso le sumas que nuestros controles son mucho más limitados que los que les hacen a los profesionales… No voy a acusar a nadie porque no tengo pruebas, pero no me salen las cuentas”, reconoce.

El punto de vista de Róber va en la misma dirección: “Era de esperar que saliera algún caso, nosotros hemos actuado con bastante responsabilidad, pero al final, incluso han salido casos en el fútbol profesional porque es muy difícil controlarlo todo”.

Respecto a la imposibilidad de disputar la repesca, los dos hermanos creen que es una injusticia. “Me parece algo superinjusto, cuando encima el Portugalete lo ha hecho todo bien. Si me dices que escondemos algo y nos ponemos a jugar poniendo en riesgo la vida de los demás… Nosotros hemos actuado perfectamente, hemos notificado todo antes de jugar, antes de que pudiese haber mas contagiados… Y nos dejan sin repesca, es algo injusto y difícil de entender, pero es lo que hay, intentaremos subir a la primera y ya está”, afirma Róber. Ángel incluso añade que “la federación tenía que tener un plan B por si pasaba algo así, no dejar jugar y ver qué pasa”. Además, añade: “Como personas, aunque unos ganen más y otros menos, las condiciones laborables deberían de ser las mismas, es decir, todo lo que se está llevando a cabo en Primera y Segunda, que sé que mueven mucho más dinero que nosotros, debería ser igual para nosotros para tener esa protección. Ya sé que somos unos ‘pringaos’ comparados con los profesionales, pero creo que las vidas valen lo mismo”.

No solo ven injusta la decisión de dejarles sin repesca, sino también su situación de cara al partido frente al Sestao River (propuesto para el 6-7 de agosto), ya que ahora están confinados y no tienen la posibilidad de entrenar. “Me parece precipitado, tu rival puede entrenar y nosotros solo tendríamos dos, tres días para preparar un partido donde nos jugamos todo, ya partes con cierta desventaja. También puede afectar a nivel de lesiones…”, opina Ángel. Róber lo valora de forma más contundente: “Los test los tenemos el lunes y luego a ver cuándo nos dan los resultados, tendríamos 2-3 días para entrenar y eso me parece una locura. El Sestao tiene una semana más y continúan con ese entrenamiento que llevan desde hace más de un mes, y nosotros llevamos ese mes y pico, paramos, y luego tenemos que volver a empezar… Me parece una locura”.

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