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La USAL y la Escuela Cántabra de Surf, una simbiosis perfecta para cabalgar las olas

La institución académica organiza todos los años cursos de iniciación y perfeccionamiento del surf en la playa de Somo (Cantabria)

FOTOS: USAL - Escuela Cántabra de Surf
Adrian A. García | 7 agosto, 2020

Salamanca no tiene mar. Menuda perogrullada, pensarán con razón. Pero que nuestra ciudad no tenga salida marítima no significa que desde aquí no se puedan organizar cursos de surf, por ejemplo. Para hacerlo hay que desplazarse cerca de 375 kilómetros al norte, eso sí. Allí, en Cantabria, encontramos la pequeña localidad costera de Somo, cuya espléndida y extensa playa es un destino habitual de quienes quieren cabalgar las olas.

A un paso de esa playa se encuentra la Escuela Cántabra de Surf, la primera que se levantó en España allá por 1991 de la mano de David ‘Capi’ García. “Somos pioneros en la enseñanza del surf en España. Una de las escuelas de surf más reconocidas y prestigiosas de Europa. Dirigida por surfistas de verdad, que sabrán trasmitirte la esencia y cultura del surfing desde el primer minuto. Un equipo de surfistas amantes de la naturaleza y los deportes extremos que compartimos una misma pasión, el surf”, reza su página web.

Logo de la Escuela Cántabra de Surf

Su larga trayectoria y su buen hacer han desembocado en la creación de un estrecho vínculo con la Universidad de Salamanca. Año tras año y desde hace casi una década, la institución académica oferta cursos de surf para todos aquellos que deseen iniciarse o perfeccionar su técnica en este deporte.

“Al principio investigando dimos con la Escuela Cántabra de Surf en Somo. Hicimos un curso con ellos y acabamos satisfechos. Hemos probado otros sitios y ese es el mejor, es ideal, el mejor precio y los mejores monitores”, asegura Eduardo de la Torre, uno de los técnicos responsables del Área de Actividades en la Naturaleza del Servicio de Educación Física y Deportes de la USAL.

El cruce de piropos es mutuo. “La colaboración se remonta ya a hace muchos años, cada año ha ido creciendo en número de personas y lo bueno es que la gran mayoría repiten, así que es muy buena señal. Parte del éxito se debe a que tanto Juan como Eduardo, que son las personas de contacto con la escuela, han hecho una gran labor y es una de las universidades de España con las que trabajamos que más éxito tienen nuestras clases“, señala el director de la escuela.

Este año, el curso de la Universidad está programado del 16 al 20 de septiembre y en los primeros días de inscripción ya se agotaron las 23 plazas, hasta el punto de que posteriormente ampliaron el grupo en siete más y también se cubrieron el primer día. “La actividad es todo un éxito siempre que la hemos planteado. El éxito es el boca a boca”, apunta De la Torre.

El COVID-19, presente pero sin excesiva influencia

A priori, la situación de emergencia sanitaria que atravesamos a cuenta del COVID-19 podría preocupar o limitar la puesta en marcha de estos cursos, pero nada más lejos de la realidad, ya que la respuesta de los alumnos ha sido idéntica a la de veranos anteriores.

En el caso de la organización desde la Universidad, sí afecta en dos aspectos: el transporte y el alojamiento. En el primero, la institución académica cedía dos furgonetas para realizar el viaje, pero este año no estarán disponibles porque las facultades las necesitarán para sus prácticas de campo, que se han trasladado a septiembre. Por lo tanto, en esta ocasión se desplazarán en microbús, que también permite a sus ocupantes viajar más separados.

Respecto al alojamiento, el albergue de Solórzano era el lugar de destino habitual, pero el Gobierno de Cantabria los ha reservado todos como medida de previsión ante los rebrotes. No obstante, la Escuela Cántabra de Surf ha puesto a su disposición unos apartamentos que acaba de adquirir en la misma localidad de Somo.

Por su parte, ‘Capi’ reconoce que esta temporada es atípica, pero cree que en el centro lo están llevando de manera muy satisfactoria: “Estamos trabajando con máscaras y ‘peleándonos’ con todos los clientes para que entren a la escuela con máscara, siendo la frase del año ‘me la olvidé en el coche’, pero en líneas generales, mejor de lo esperado, y lo que son las clases con bastante normalidad. Los ratios como los hacíamos pequeños no han cambiado (5-7 alumnos por monitor). Sí hemos metido más horarios para distribuir mejor a todos los alumnos durante el día. A nivel interno, clausura de las duchas y algunos protocolos, pero como digo, mejor de lo esperado“. Además, apunta que siempre desinfectan el material y que el único cambio es “que ahora se utilizan virucidas más potentes y se desinfecta todo más veces al día”.

Integrantes de uno de los cursos organizados por la USAL
Perfil del alumno

Estos cursos que organiza la Universidad de Salamanca están abiertos a toda la sociedad y se puede inscribir cualquiera, aunque los miembros de la comunidad universitaria obtendrán un descuento en el precio (190 euros para ellos, 200 para socios ALUMNI y federados y 224 para los ajenos a la USAL).

De hecho, según explica Eduardo de la Torre, el perfil de los alumnos es muy heterogéneo y va desde profesores hasta personal de administración y servicios, pasando por alumnos, jóvenes treintañeros y personas de otras nacionalidades. “Es una experiencia muy enriquecedora a la hora de las cenas, se aprende mucho. Es una despedida del verano muy agradable”, concluye. Y es que el surf no termina cuando se deja atrás el mar.

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Una respuesta a “La USAL y la Escuela Cántabra de Surf, una simbiosis perfecta para cabalgar las olas”

  1. Gran artículo, claro y fácil de entender y leer, gracias.

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