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Cuando 10 minutos dan para el artículo

‘Lo que da de sí una tirada larga’

Juan Carlos Hernández | 26 octubre, 2021

Sí, ya os he contado en otras ocasiones que hay artículos que se escriben solos, otros que me cuestan muchísimo por razones extrínsecas, hay poco que contar deportivamente hablando, o intrínsecas, no estoy con la cabeza centrada en el artículo. Y después hay alguno, muy pocos, en los que solamente un hecho ocurrido durante una salida o carrera, es decir, en un momento puntual, da para poder escribir largo y tendido si se quisiera.

Pues el de hoy podría ser de este último tipo. Un artículo que se ceñirá a lo acontecido durante 10 minutos del recorrido de bici del sábado pasado, 15 minutos si contamos desde que comenzamos la ruta. Y, además, como de todo lo que hay que contar soy el protagonista, pues en primera persona. Después, si hay alguna materia más sobre la que escribir esta semana lo completamos, pero eso ya lo descubriréis leyendo el artículo.

El sábado habíamos quedado a las 9:30 en ‘la puerta del río’ y allí nos presentamos seis para rodar en una mañana fría de verdad, la previsión daba cero grados y la sensación térmica al salir a la terraza para comprobarlo era que sí, tal cual. Así que con equipación de invierno, aun sabiendo que luego nos sobraría algo de ropa (tampoco mucha, los guantes gordos y abrir la chaqueta un poco) nos pusimos en marcha para hacer una ruta con un poco de monte, que va empezando la temporada de ello. Por cierto, Miguel y Asier iban en pantalón corto, a mi me entraba frío solo con mirarlos, ¡qué valor!

Nada más coger la vía verde para después desviarnos por otros caminos, tuve que avisar y parar porque había pinchado la rueda delantera. Unas risas en lo que la hinchaba para que el líquido antipinchazos hiciera su efecto, porque Asier me echaba en cara que había pinchado con la ‘murga’ que le había dado a él por no llevar, de nuevo, cámara de repuesto y exponerse a tener que volver andando, como ya le pasó la semana anterior. Tampoco fue mucho el tiempo perdido, en un momento bien hinchada la rueda y listos para continuar la ruta.

Estaba colocando la bomba cuando me di cuenta de que no había cogido el bote de agua. Las prisas, el preparar la equipación de invierno o simplemente que me he deshabituado las semanas en las que no he hecho casi bici por la preparación de la media, por climatología y cansancio en otra ocasión, que me hizo bajarme del rodillo a la hora de empezar. Menos mal que Florián llevaba dos botes y me cedió uno de ellos porque una salida por el monte es de las de beber. Más risas.

Y nada más dejar la vía verde, en el primer repecho en el que hubo que hacer un poco de fuerza, ‘chas’, un ruido seco, los pedales libres y la cadena al suelo. Segunda vez que en todos estos años se me rompe la cadena. Así que a sacar las herramientas, ‘tronchar’ (quitar) el eslabón roto y a repararla con uno rápido. Pero resulta que el eslabón rápido no entraba bien y tuvimos que quitar un trozo de cadena para poder seguir y no tener que dar media vuelta a casa. Eso sí, anulando el plato grande, cosa que no me importaba, y los tres piñones más altos, lo que me limitaba un poco para hacer subidas intensas e hizo que me tuviera que esforzar más de la cuenta en el alto de San Pelayo y en Revilla, pero por lo menos pude hacer la ruta y disfrutar de la salida en grupo por el monte. Asier y Jonathan, los jovencitos, estaban alucinados con esa parte de la ruta. Ya les dije, esto no es montain bike, es montain y bike, que no es lo mismo.

Por la tarde, a Salamanca para recibir la distinción de gran donante de la Hermandad de Donantes de Sangre y después disfrutar del ágape que nos ofrecieron. Creo que es el primer acto social al que asistimos después de año y medio. Este sí que es un logro del que estoy orgulloso y que espero poder seguir haciendo mucho tiempo.

En un grupo de Facebook al que pertenezco, Behobia-San Sebastián (por la carrera y por motivos sentimentales que ya conté en un artículo de hace varios años), se me criticaba que compartía los artículos «para la autoadoración y el postureo», entrecomillado porque son palabras textuales. ¿Por qué será que me parece que la persona que lo escribió no ha leído ninguno de ellos durante todos estos años?

Una de las razones por las que escribo y comparto los artículos es para que otros se animen a hacer deporte y llevar hábitos de vida saludable. Que vean que si yo soy capaz de hacer todo esto, ellos también pueden, que muchas veces es solo cuestión de perseverancia y fuerza de voluntad. Además, siempre escribo sobre lo que hacemos en grupo y me gusta contar los logros de otros a los que conozco porque, entre otras cosas, yo también necesito tener en quien fijarme para seguir cuando no hay ganas, las fuerzas flaquean o hay desánimo, que aunque no lo parezca, me pasa

Por cierto, y esto ya es un chascarrillo. Ni os cuento lo que pensé cuando por curiosidad vi el perfil de la persona que lo había escrito. ‘Dime de qué presumes y te diré de qué careces’, o en este caso, ‘dime qué criticas y te diré en qué te excedes’.

Buena semana, [email protected]

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