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Roberto Íñiguez: “A mis jugadoras no les regalo los oídos, como han hecho otros entrenadores en sus carreras para no tener problemas”

El entrenador de Perfumerías Avenida hace balance una vez alcanzado el primer tercio de la Liga Femenina

Roberto Íñiguez da instrucciones a sus partidas durante un encuentro
Ricardo Alonso-Bartol | 12 noviembre, 2020

Se ha cumplido el primer tercio de la competición, pero Perfumerías Avenida continúa invicto y el número de partidos sin que hayas perdido en Liga Femenina sigue aumentando. Aunque en su día comentabas que lo veías como una simple anécdota, imagino que estás cada vez más orgulloso.

Realmente no pienso nada en eso, continuamente me lo recordáis pero es un tema más periodístico que lo que yo pueda pensar en eso. Lo que me hace sentirme orgulloso de verdad es ver el trabajo día a día de las jugadoras, del club, los esfuerzos que se hacen. Eso me hace orgulloso de la ciudad, el club, la organización y el equipo donde estoy. En lo otro no pienso, preparo cada partido lo mejor posible, pero no para que gane Roberto Íñiguez, lo importante es que Perfumerías Avenida gane con el esfuerzo, la unión y la mentalidad que tiene el equipo.

¿Qué balance haces de la actuación que está realizando el equipo, que es el que más puntos anota y el que menos puntos encaja?

Bueno, es más o menos lo que te estaba diciendo. Estoy muy orgulloso de las jugadoras y de que hemos sido capaces de estar centrados, pese a todos los problemas que ha habido alrededor y la situación que vivimos, en hacer el mejor trabajo posible cada día. Ha habido pocos días en los que no haya acabado satisfecho de la mentalidad y la concentración del equipo. En cuanto a que metemos muchos puntos y nos hacen pocos, voy más partido a partido, hay algunos en los que he acabado más contento y otros en otros menos. Seguimos sabiendo que hay muchas cosas por mejorar y eso me da mucho optimismo para saber que hay que seguir trabajando, el equipo no ha alcanzado su límite, el techo. Es otra anécdota ser el que más puntos mete, queda más para vosotros, yo realmente no me fijo en eso. A veces sí miro el average con respecto a otros equipos, la diferencia en cuanto a puntos que anotas y encajas, por tema de clasificación, pero nada más. Sí que miras alguna cosa a nivel estadístico, como los balones que pierdes o los rebotes, la media de qué asistencias eres capaz de dar…Te van indicando cosas a mejorar y cosas a trabajar.

Comentabas que el equipo todavía no ha llegado a su límite, ¿en qué aspectos tenéis que mejorar más para que el equipo avance?

Bueno, por ahora haciendo mejor las cosas que queremos hacer y en las que todavía sabemos que hay detalles que son mejorables. Cómo jugamos sin balón, cómo nos movemos, qué espacios ocupamos, cómo trabajamos el rebote defensivo, cómo queremos presionar o no el balón…hay muchas cosas. En cada detalle del juego hay cosas que se pueden mejorar, individualmente algunas jugadoras y colectivamente el grupo. Hay que mejorar también en la selección de tiro, cómo queremos correr y seguir corriendo, la agresividad que queremos tener a toda pista…Es inacabable, cuando terminas una temporada sabes que hay cosas que tenías en la cabeza y no se han hecho como tenías pensado. Hay que seguir la excelencia e intentar saber que esto es un juego, que son personas y habrá errores, pero minimizarlos.

¿Es posible alcanzar en el juego esa perfección que buscas?

Si lo consigo ese día os daréis cuenta, porque me sentaré y estaré riéndome, disfrutando y diciéndole a Raquel (Romo): “Qué bien me lo estoy pasando. Saben lo que tienen que hacer y no me necesitan salvo para ciertas pinceladas”. Ojalá llegue ese momento, es muy difícil, pero en algún momento de algún partido puede ocurrir que veamos al equipo de una manera casi automática. Lo más importante es que ellas también disfruten haciendo las cosas, que crean en lo que hacen y se sientan a gusto jugando en una pista. Eso también quiere decir que el equipo funciona.

La temporada está avanzando muy rápido y hay bastante carga de partidos. ¿Necesitabais este parón para tomar aire?

No lo sé. Me hubiese gustado más, aunque las cosas vienen así y hay que adaptarse, que no hubiera ningún parón ahora y hacerlo en navidades para que las jugadoras pudieran ver a sus familias. Son fechas en que si no ves a la gente que quieres te entra algo de melancolía, cierta tristeza. Las cosas vienen como vienen y sabemos que es una temporada totalmente atípica, extraña, y en la que tenemos que estar preparados para cualquier cosa. Desde el lunes, que empezamos como grupo otra vez, hay que volver a la carga. Será complicado, porque vienen casi en grupos unas de un lado y otras de otro, tenemos que encajar otra vez el puzle y es lo que me preocupa ahora.

Aun así las jugadoras no descansan prácticamente, ya que casi todas ellas han sido convocadas con sus respectivas selecciones.

Sí, salvo Karlie, Kathie Lou y Tiffany, que van a tener su tiempo con la familia, muy merecido, el resto van a tener tute. Esperemos que en las españolas no haya una carga física o de intensidad muy alta, que sea más hacer grupo, ya que no van a jugar partidos internacionales sino un amistoso entre ellas que para mí es algo parecido a un entrenamiento. El resto, a esperar que salgan con salud y bien de la situación en la que están tanto Marica, como Nina y Emese.

¿Hay ganas de comenzar ya la Euroliga, con una primera ventana que tendrá lugar en Estambul a finales de este mes, para medir el nivel del equipo dentro del continente?

No, yo solo tengo ojos para el lunes, en ver quién y cómo llega. Creo que no voy a cambiar esa idea de mi cabeza, porque lo otro me parece equivocarse, el futuro es el día siguiente. Estoy intentando desconectar un poco para coger energías y cargar pilas, pero evidentemente mi cabeza ya está en el lunes, en la llegada de las jugadoras y cómo hacerlos. Antes de ayer hablé sobre el tema con Mavi (Sánchez), la preparadora física, para ver qué sería lo mejor hasta el jueves, qué tipos de trabajo podíamos hacer y compartiendo reflexiones para hacerlo lo mejor posible.

Valencia Basket y Spar Girona se están confirmando como los grandes rivales de Perfumerías Avenida. ¿Cómo les estás viendo en sus actuaciones?

No les estoy viendo. Yo estoy viendo ahora a Zaragoza, es en quien me voy a centrar, y cuando me toque jugar con Valencia miraré a ese equipo, tampoco estoy viendo a Girona. A ver, es una expresión que espero sea entendida. Evidentemente les sigo y sé lo que están haciendo, los ritmos que lleva uno y otro, sus estados de ánimo y de forma…pero para mí lo importante ahora es Zaragoza. Es como cuando me preguntas de Euroliga, ahora mismo tenemos Zaragoza y Tenerife, dos partidos muy difíciles y la situación obliga a pensar en lo siguiente que tengo que hacer. No puedo estar pensando ahora en el partido de Valencia, de Girona o de Izmir. Todo llegará y a todo le daremos la importancia que tiene en su momento, pero el camino que emprendimos es darnos importancia a nosotros mismos, saber que nuestra evolución y nuestro camino va en función de nuestro trabajo. A partir de ahí hay que ver los detalles que cada partido nos exige, pero sin obsesionarnos, tenemos que pensar siempre en nosotros y en qué tenemos que hacer mejor como equipo. Esa va a ser la idea en cada partido, no vamos a cambiar nada ante ningún rival. Eso al equipo le da credibilidad, carácter, confianza y pensar en que su entrenador cree en lo que hacemos. Las jugadoras creen también en cada momento en lo que están haciendo. Hay días en que nos va a salir mejor o peor, como a todos, pero esa es la idea.

¿Y con respecto al resto de equipos que forman parte de la competición y con los que ya os habéis enfrentado, hay alguno que te haya sorprendido para bien o para mal?

Bueno, creo que a todos nos ha sorprendido un poco el inicio de Movistar Estudiantes y la confianza en la que han jugado muchos partidos. Juegan con alegría y es agradable ver equipos a los que nadie esperaba en ese nivel jugar de esa manera. Y sobre todo verles jugar utilizando toda la pista, con un ritmo alto, que es por donde va ahora el baloncesto. Tiene que divertir en primer lugar, entretener a la gente que va. Hay que sentirse identificado y una parte es la intensidad, el juego a toda pista, el ritmo…Es parte del baloncesto que hay que jugar y hay equipos en la liga que lo están intentando.

Con respecto a la plantilla con la que contabas a principio de temporada, se añadió ya definitivamente Leo Rodríguez, que renovó hasta final de curso. ¿Teníais claro que queríais contar con ella a todos los efectos?

A ver, esto se anunció esta semana, pero es verdad que yo ya era consciente de que Leo se quedaba y se hizo oficialmente antes. Se ha anunciado ahora por cómo han venido las cosas, con las fechas y los partidos, era difícil encontrar el momento exacto para anunciarlo con tranquilidad y se ha hecho público ahora. Leo lo sabía y fue bastante fácil, cuando todas las partes están a gusto y comparten la misma idea, para adelante. Su llegada ha sido buena, positiva. Lo está haciendo desde la humildad, intentando trabajar y ser mejor, se ha adaptado muy bien a la idea que tenemos de equipo y de grupo. Estoy encantado con ella.

Hablabas en varias ocasiones de la necesidad de adaptación que iban a tener las jugadoras americanas. ¿Fue también así con Kathie Lou Samuelson, que destacó enormemente desde su llegada?

Ella creo que llegó en un muy buen estado físico porque venía de la burbuja americana y no le supuso ningún esfuerzo ponerse a competir, el ritmo de partido propiamente dicho, pero es verdad que en otras cosas sí ha necesitado más tiempo. Evidentemente tiene calidad y con ritmo competitivo es una gran jugadora, pero en otras cosas tiene que seguir evolucionando y creciendo. En eso estamos, en que Lou acabe la temporada siendo mejor jugadora porque evoluciona en detalles del juego que todavía le faltan y le cuestan. Ese es el camino que creo que debe tomar, porque si acaba siendo mejor jugadora cuando acabe la temporada hará mejor al grupo y al equipo. Creo que ella lo entiende y ha venido con una predisposición muy buena, que es lo más importante.

Una de las imágenes de la temporada ha sido la bronca que le echaste a Nikolina Milic. ¿Cómo fue el día después a esa bronca, la siguiente conversación entre vosotros?

Sin ningún problema. Hablé con ella, lo hablamos con calma porque creo que eso hay que analizarlo en frío. Nina entendió perfectamente lo que le expliqué, yo la escuché a ella, y a entrenar. A mí las broncas fuertes cuando era pequeño me las pegaban mis padres, que eran los que más me querían, no otras personas. Cuando alguien que quiere te pega una bronca sabes que es por algo importante y que tienes que entender. Mucha gente se queda con las formas de ese momento, pero yo me quedo con el fondo, que es lo más importante. Las formas en un momento dado pueden ser buenas, malas, blandas, o duras, pero lo más importante es el fondo, lo que hay detrás de las cosas. Siempre y cuando no se traspasen los límites…ya está. Me gusta hablar con las jugadoras, tener conexión con ellas y explicarles todo cuando lo necesitan. Saben que tienen mi puerta abierta las 24 horas, pero también les digo que cuando vengan no les voy a regalar los oídos, cosa que han hecho otros entrenadores en su carrera para no tener problemas. Les voy a decir mi verdad, lo que yo siento y desde el corazón. Desde esa honestidad las jugadoras entienden las cosas al cien por cien. Y para Nina es también un paso adelante jugar en un equipo que le pide ciertas cosas que posiblemente nunca le habían pedido. La concentración en la pista, la toma de decisiones o el trabajo cuando no tiene el balón que otras veces no era tan exigente tanto en defensa como en ataque. Aquí le pedimos que se mueva en el momento exacto, porque si una jugadora ataca ella debe jugar sin balón bien para no meter su ayuda y tener buenos espacios. Todo eso son cosas que a ella, en los equipos donde había estado, no había tenido tanta exigencia en esos detalles. Son cosas a las que necesita adaptarse y entenderlas, son hábitos y se cogen a base de hacerlos día a día, poner el foco y mucha concentración. Sabemos que Nina es muy buena con el balón en la mano, como yo digo a veces de broma “tiene gol”, instinto para meter puntos fácil y muy seguidos. Pero también este es un equipo que quiere jugar como equipo, no depender de nadie, así que las cinco jugadoras se tienen que mover dentro de la pista de manera sencilla, pero bien.

¿Qué tal estás viendo la aportación al equipo de las jugadoras canteranas, habiendo disputado minutos alguna de ellas en lo que va de competición y ayudando en los entrenamientos?

Sí, hemos tenido muchas jugadoras y estoy agradecido al trabajo que hicieron, sobre todo en pretemporada. Luego hemos utilizado mucho más a Inés Santibáñez y Paula Suárez, cada vez que vienen a entrenar son un apoyo muy importante para nosotros y solo tengo palabras de agradecimiento. Hacia el club, por poder contar con esas jugadoras, y hacia las jugadoras, que hacen un esfuerzo enorme. Muchas tienen estudios y es complicado en algunas mañanas. Les he dicho siempre que cuenten conmigo para lo que quieran, ellas ayudan al grupo y al equipo, y yo espero poder ayudarlas en todo lo que pueda desde mi parcela de entrenador, tanto personal como profesionalmente.

Hacerlas crecer como jugadoras, pero también como personas, ¿no?

Bueno, al final yo soy padre también, tengo un hijo de 26 años que es futbolista y creo que va de la mano. Un entrenador con la gente joven tiene que tener equilibrio, no todo es entrenar y exigir, siempre tienes que mirar otras cosas, que haya un equilibrio y un crecimiento lógico.

Te habías enfrentado en varias ocasiones a Perfumerías Avenida, pero ahora lo estás descubriendo por dentro. ¿Está siendo lo que esperabas?

No sé, realmente tampoco me había hecho a la idea de lo que esperaba. También tenéis que tener en cuenta que la situación no es normal, lo que esperaba realmente era un pabellón con presión, con gente que es muy aficionada y lleva muchos años viendo baloncesto, gente que vibra si su equipo lucha y tiene intensidad. Y todo eso no lo estamos pudiendo tener. El equipo más perjudicado este año es Perfumerías Avenida, porque no tiene algo que era una seña de intensidad. Otros equipos no lo echan tanto en falta porque nunca lo han tenido o necesitado. Tanto deportivamente, como emocionalmente y económicamente es muy grande todo lo que está pasando con respecto al público. Se lo recuerdo continuamente a las jugadoras, que creo que la gente está ahí, que no puede venir, pero que tengan presente que la gente está y nos lo hace saber muchísimo. Nos siguen y valoran lo que estamos haciendo, pero se les echa mucho de menos.

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